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Qué es el precio promedio ponderado y cómo se calcula

Si compraste el mismo papel varias veces a precios distintos, este es el número que define cuánto ganaste. Con un ejemplo completo, comisiones incluidas, y qué pasa cuando vendés una parte.

Comprás 100 acciones de una empresa a $1.000. Dos meses después el precio bajó a $800 y comprás 100 más. ¿Cuál es tu precio de compra? No es $1.000 ni $800: es $900, el promedio de las dos. Ese número —el precio promedio ponderado de compra, o PPC— es el que define si estás ganando o perdiendo.

Suena obvio en ese ejemplo porque las dos compras fueron de la misma cantidad. Cuando no lo son, el promedio simple deja de servir.

Por qué "ponderado"

Ponderado quiere decir que cada compra pesa según cuántos papeles trajo. Una compra de 500 acciones mueve el promedio mucho más que una de 10, y el promedio simple de los precios las trataría igual.

La cuenta es esta:

PPC = (plata total invertida) ÷ (cantidad total de papeles)

Y la plata total invertida incluye las comisiones. Ese detalle importa más de lo que parece: si comprás algo a $1.000 y pagás $6 de comisión y derechos de mercado, tu costo real es $1.006. Ignorarlo te hace creer que estás en cero cuando en realidad todavía estás perdiendo.

Tres compras del mismo papel

Compra 1: 100 acciones a $1.000 = $100.000, más $600 de comisión = $100.600

Compra 2: 50 acciones a $1.200 = $60.000, más $360 de comisión = $60.360

Compra 3: 250 acciones a $800 = $200.000, más $1.200 de comisión = $201.200

Invertiste $362.160 y tenés 400 acciones. Tu PPC es 362.160 ÷ 400 = $905,40.

El promedio simple de los tres precios ($1.000, $1.200 y $800) daría $1.000, casi cien pesos más por acción. Esa diferencia existe porque la compra grande fue la más barata, y es exactamente lo que el promedio simple se pierde.

Qué pasa cuando vendés una parte

Acá está el punto que más confunde: vender no cambia tu PPC.

Siguiendo el ejemplo, vendés 100 de esas 400 acciones a $1.100. Te quedan 300 acciones y tu PPC sigue siendo $905,40. Lo que cambió es que ahora tenés un resultado realizado: ganaste $1.100 − $905,40 = $194,60 por acción, o $19.460 en total, menos la comisión de la venta.

El resto de tu posición —esas 300 acciones que seguís teniendo— tiene un resultado no realizado, que se mueve todos los días con el precio y no es plata tuya hasta que vendas.

Esa separación es importante. Es fácil mirar una cartera en verde y sentir que ganaste, pero mientras no vendas ese número puede desaparecer. Y al revés: una posición en rojo no te hizo perder nada todavía.

Precio promedio contra FIFO

El promedio ponderado no es el único método. El otro común es FIFO (primero que entra, primero que sale), donde al vender se descuentan las acciones más viejas y el costo de la venta es el precio de aquella compra puntual, no el promedio.

Los dos son válidos y dan resultados distintos operación por operación, aunque a lo largo de toda la posición terminan en el mismo lugar. La diferencia importa sobre todo cuando hay que declarar impuestos, porque cambia en qué año cae cada ganancia.

Guita usa precio promedio ponderado por una razón práctica: es lo que muestran IOL, Balanz y el resto de los brokers argentinos. Así los números coinciden con los de tu cuenta y no tenés que explicarte la diferencia cada vez que mirás.

El error más común al cargarlo a mano

Si llevás esto en una planilla, el error clásico es recalcular el PPC cuando vendés. Vendiste la mitad, entonces dividís el costo restante por las acciones que quedan… y como el costo ya bajó al sacar las vendidas, el número te da otra cosa.

La regla es simple: las compras cambian el promedio, las ventas no. Cuando vendés, restás cantidad y anotás el resultado realizado, pero el costo por acción de lo que te queda sigue siendo el mismo que antes de vender.

Y los dividendos

Un dividendo no baja tu precio de compra: es plata que entró aparte. Si lo restás del PPC vas a creer que compraste más barato de lo que compraste, y el rendimiento de la posición te va a quedar inflado.

Lo correcto es tratarlo como lo que es, renta cobrada, y sumarlo al resultado total por separado. Así podés ver dos cosas distintas: cuánto se movió el precio, y cuánto te pagó el papel por tenerlo.